Yo pensaba que los libros encerraban esas almas entregadas a la búsqueda absoluta, aplicando su energía y su genio para alborotar las vidas de los seres que vendrían... Muy sedientos de arte y también de amor, atestados de dioses pero sin religión. Sin embargo, esta vida es el olvido del aroma de una flor que renace en el granito, yo percibo que hoy se cansó hasta el viento y la lluvia pone música a los tristes pensamientos... Y el linyera se ríe de la gente infeliz, consumiendo su vino sin futuro ni fin, y el linyera se ríe de la gente feliz, brinda por el fracaso y no se quiere ir...
